
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con ciertas personas, las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Lamentablemente, la verdad es otra.
En la mayoria de casos, ellos se bajan en alguna estación, dejandonos huerfanos de su cariño, amistad y compañia irrenplazable. Pero a pesar de todo, nuestro viaje debe continuar, también suben otras personas que serán muy especiales para nosotros. Llegán hermanos, amigos y esos amores maravillosos. Muchos de ellos solo realizarán un corto paseo, otros estarán siempre a nuestro lado compartiendo alegrias y tristezas. Este viaje es asi, lleno de atropellos, sueños, fantasias, esperanzas, llegadas y partidas. El gran misterio de este viaje es que no sabemos en cual estación nos tocará descender.
Hola Maria que tren tan bonito y antiguo a la vez has escogido,para hacer ese viaje,tan especial, imaginativo lleno de sueños y ilusiones.
ResponEliminaQue todos deseamos hacer en algun momento en nuestras vidas. muy guapo.
sñ Maria me ha gustado ese viaje, pues me recordaba ese tren que en los años 1962 habiamos cogido para salir de mi pueblo hacia Barcelona juntos a mis padres. Ese tren de asientos de madera, pasillos largos y estrechos pues lo mio no fue un sueño sino una realidad .
ResponEliminaMANEL